Cuando la velocidad del viento es alta, no se logra disminuir la deriva ni cambiando la pastilla ni cambiando el tipo de formulado. Cuando los vientos son entre 10 y 15 km/h, si queremos lograr una aplicación segura, no la deberíamos realizar.

Esta fue una de las conclusiones que resumió el Ing. Agr. Lucas Remondino, miembro de AX Consulting y colaborador de la Cátedra de Protección Vegetal de la Universidad Católica de Córdoba (UCC). Su presentación de la Jornada Adyuvantes para Herbicidas 2021 estuvo enfocada, junstamente, en un trabajo de “medición y detección de deriva en aplicación terrestre con diferentes formulaciones del herbicida 2,4D”.

“En estos últimos años hemos tenido muchísima información de parte de las compañías de la generación de nuevos herbicidas, que tratan de disminuir la deriva de sus formulados sobre zonas sensibles”, dijo el  consultor.

En el caso del 2,4D, uno de los primeros herbicidas, observó que las compañías han ido cambiando sus formulados para disminuir a lo menor posible su deriva y hacer más segura la utilización.

Qué hay adentro del bidón

También detalló que un bidón de herbicida no solo contiene un ingrediente activo, sino partes de agua y adyuvantes que ya vienen incorporados para que el producto  tenga una correcta mezcla, que se diluya, que se pueda aplicar bien, que tenga un buen rendimiento y que sea estable durante un determinado lapso de tiempo.

Los adyuvantes, detalló, incluyen materiales como surfactantes (esparcidores, pegantes, emulsionantes, agentes humectantes), que  aumentan el contacto superficial; en este caso puede ser sobre la superficie del suelo si es un pre emergente, o sobre la cutícula de la hoja si es un herbicida sistémico o de post emergencia.

A su vez, estos adyuvantes pueden aumentar la penetración, disminuir la pérdida por foto degradación o por volatilidad del ingrediente activo. Y a su vez existen adyuvantes dentro del bidón que le dan color u olor al herbicida para desalentar la ingestión y el usuario esté atento a este tipo de riesgos.

Remondino también estableció diferencias de conceptos sobre deriva y  volatilidad; el primero referido a aquellas gotas que no alcanzan el objetivo deseado. El segundo –haciendo foco por caso en el 2,4D– puede darse por una fase gaseosa del herbicida,  desde el suelo o desde la superficie de una hoja, se gasifica el producto y por una inversión térmica o por un viento puede irse fuera del blanco target del herbicida.

Hipótesis del trabajo

En el trabajo que presentó, realizado en 2019 con la empresa Sumitomo, el Ing. Remondino dijo que el objetivo fue tratar de detectar si las formulaciones que están disponibles en el mercado pueden o no disminuir la deriva al momento de una aplicación terrestre.

En la medición, se ubicaron las tarjetas hidro sensibles a dos alturas, una de un metro y otra a 50 cm del suelo, dos tipos de boquillas (una cono hueco 8002 y una abanico plano con el mismo ángulo y el mismo volumen). La presión de trabajo fue fija para las dos pastillas y la aplicación se hacía con un botalón a un metro de altura.

Se testeó a dos velocidades de viento, un rango entre 5 y 10 km/h y entre 10 y 15 km. “Estas tarjetas hidro sensibles las hacíamos para captar las gotas que iban fuera de la banda de aplicación, y cuánto podía ser la dispersión de las gotas variando el viento, variando la pastilla y la ubicación”, explicó Remondino.

Qué productos se testearon

En la prueba se pusieron distintos formulados de 2,4D, incluido un experimental de baja deriva que se quería testear. En las tablas y gráficos surgía que el viento jugaba un papel clave a la hora de la deriva.

Según Remondino, los resultados se alineaban con “nuestra hipótesis de que los adyuvantes que tenía este nuevo 2,4D experimental (que aún no está disponible en el mercado, pero en breve sí estará), dado que disminuía notablemente la deriva hacia lugares indeseados”.

“Veíamos también que cuando el viento se aumentaba en cono hueco se lograba una dispersión y una deriva en todos los puntos de medición, pero no lográbamos decir que había diferencias significativas entre los tratamientos, y lo mismo ocurría para el abanico plano”, observó.

Tampoco se podía concluir “que para vientos de 10 a 15 km/h la formulación de este nuevo 2,4D pudiera disminuir drásticamente la deriva”.

Consideraciones para tomar nota

–Cuando la velocidad del viento es alta, no se logra disminuir la deriva ni cambiando la pastilla ni cambiando el tipo de formulado. Cuando los vientos son entre 10 y 15 km/h, si queremos lograr una aplicación segura, no la deberíamos realizar.

–La ubicación de las tarjetas tanto a 50 cm de altura como a un metro nos brindó una idea del potencial que tiene la gota para moverse fuera del lugar donde la quiero aplicar. La gota es sumamente sensible a la deriva y verdaderamente nos da una idea de cuán lejos se puede derivar.

–Combinando una buena boquilla o pastilla y un buen tipo de formulado, podemos lograr una reducción de la deriva al mínimo para que la mayor cantidad de principio activo esté sobre esa maleza y la aplicación resulte segura, sin efectos no deseados.